jueves, 21 de agosto de 2014

Las brujas no son mujeres

Por Yan Quimera
Nunca he cambiado porque alguien me haya convencido de su buena o verdadera idea. Nunca he cambiado porque me haya convencido una buena o justa acción. Siempre he cambiado a base de hechizos, sean estos relaciones, teorías, prácticas, narraciones ... Y justamente, de por sí, un hechizo desdibuja estas fronteras. Cambios que se me han presentado primero como brujería. Cada orgía un akelarre. Cada saber y práctica nuevo, un hechizo. Cada miembra de la manada, una bruja …
Las brujas ha existido y siguen existiendo. Las brujas eran, y son, las heréticas al orden heteropatriarcal. Las brujas no son ni una fantasía de cuentos de hadas, ni la fantasía de cuentas de hados … Brujería es una palabra que nos han robado para reemplazarla por política. Y arte. Y ciencia. Y conocimiento … Una actividad diurna y normalizada, incapaz de subvertir este mismo orden.
La historia oficial (la narración consensuada) oscila entre la negación y la negación. La negación de que la caza de brujas haya sido la base del establecimiento de la sociedad occidental actual. Y la negación de que hayan sido brujas …
La primera niega que haya sido un proyecto de exterminio con fines muy claros: la eliminación voluntaria y organizada de las que manifestaban una oposición y una diferencia a la universalización de la norma entonces en expansión. Esta primera negación proviene del lado de los que defienden la norma actual desde su lado derecho.
La segunda niega que las brujas eran más que mujeres. Se niega, bajo el pretexto paternalista de defenderlas, que eran mujeres opuestas al orden heteropatriarcal. Una postura victimizante que pretende transformar las brujas en mujeres “normales”, cuando eran mujeres que se definían precisamente en oposición a esta norma, cuando eran feministas. Por la misma ocasión, se minimiza la violencia del orden heteropatriarcal, presentando la caza de brujas como un exceso ocasional de este orden y no como su característica estructural. Se abre la puerta a que este poder pueda ser otra cosa. Una negación que viene esta vez del lado izquierdo, que pretende que este poder ya no es el mismo y que las brujas, como tan, no existían. Negando así que pueden existir todavía.
La caza de brujas ha sido un exterminio de antagonistas y desertoras a la norma. Tenían prácticas sexuales opuestas a la heterosexualidad y vivían autónomas del patriarcado. Tenían modos de vida organizado en redes que combinaban la creación de zonas autónomas con el nomadismo y que se oponían a la herencia patriarcal y estatal de la tierra y de las riquezas. Tenían saberes situados y órdenes simbólicos propios que se oponían a la centralización del conocimiento y a la teología dogmática. Trabajaban para ellas o no trabajaban y se oponían a la relación jerárquica feudal y matrimonial. La caza de brujas ha sido una guerra total (militar, ideológica, cultural, de género, sexual, territorial, económica) para conseguir la modernización (es decir la fase imperialista, totalitaria y estatal) del régimen heteropatriarcal. La caza de brujas ha sido ante todo una normalización planeada y sistemática.
La imagen folklórica que, hoy en día, se tiene de “la Bruja” es el reflejo de esta normalización. Una imagen que nos presenta una bruja sin brujería, una mujer que tenía más relación con la “naturaleza” por su propia naturaleza. Con esta visión esencialista, se niega que las brujas, de por su identidad elegida de heréticas, habían conseguido desarrollar por sí solas su conocimientos. Que habían obtenido estos conocimientos por medio de sus prácticas y no por medio de unas supuestas características innatas que les permitían entender mejor las plantas, el cuerpo, la tierra … Y se limita así, retrospectivamente, estos conocimientos a algunas pócimas de plantas y hechizos esotéricos sin efectos tangibles. Se opone la brujería a la técnica y ciencia “moderna”. Se mantiene la idea de que sus prácticas eran pre-lógicas, pre-científicas, cuando eran las que tenían el saber más amplio del momento.
Las brujas no tenían más conocimientos sobre la “naturaleza” sino sobre el “entorno”. Las brujas eran las más hi-tech del momento. Las brujas ya eran ciborgs. Manipulaban los signos, símbolos, objetos y cuerpos para transformar efectivamente el mundo, a base de leyes enunciadas y enunciados leídos, a base de narraciones constitutivas de nuevas realidades, a base del uso de la química y de sus posibilidades para alterar las capacidades mentales, a base de intervenciones sobre el cuerpo para alterar sus funciones, a base de prácticas sexuales capaces de generar identidades no normativas … Sus hechizos eran efectivos y hoy se encuentran catalogados bajo la categoría de arte, política, filosofía, técnica, ciencia, sexualidad … La brujería era, y es, la manipulación y transformación efectiva del mundo a base de hechizos. Las brujas eran, y son, las heréticas al orden heteropatriarcal. Y ni la represión, ni la asimilación las harán desaparecer, porque son las que efectivamente tienen la capacidad para cambiar el mundo. Necesitamos otra forma de política, y puede ser que esta forma no sea otra cosa que la brujería. Y el hechizo más efectivo para esto es reconocernos como brujas.

Extraído de: Http://info.nodo50.org/Las-brujas-no-son-mujeres.html

lunes, 23 de junio de 2014

Minerva Margarita Villareal

Azul desde la niebla el silencio me cerca

sobre un barco que parece ser cama en un mar que congela
Este cuarto es la cárcel
la corriente del viento en boca del estómago
la nublazón en su círculo de ámbar
Oscura entre las sombras
que desde el muelle arrastran
se me doblan las piernas
se me viene la náusea
se me entumen los huesos
y el silencio me llama
mas su aliento es palacio
es ventana de un reino que duerme
La luz de los relámpagos
y dentro la catástrofe
demonios al interior del vientre
todos los colores en su lucha
el miedo la fuerza de no poder estar
la dimensión alejando la muerte
No pude darte el viento
No pude darte lo que más quiero
el viento que por ahora no puedo tocar y veo tras la ventana
El cielo
y el amor pasa
atraviesa mi carne
Velaré por ti así sea la carne devorada
Éste es el círculo
Una anciana el desierto hace miles de años
el testamento y su definición
su pañoleta y la vida en su falda
y el fuego en sus manos
Sin poder levantarme
un ardor en medio del estómago
como si le hablara a la piedra
al derrumbe de piedras
que se vuelcan encima
de la cama o el barco
que se nubla
de polvo
Tú venido del origen
también en este hoyo
brilla una señal
una lesión
como dos polos que la nutren
hasta formar en una hebra de aire
un pensamiento
Desde esta luz de infierno yo te llamo
como si le hablara
a la piedra
En algún sitio me oirás
y volverás para que ella florezca
Éste es el círculo
algo estaba por llegar
niebla de todos los días
garras de aire
infierno
Necesito que vuelva
la vida

martes, 17 de junio de 2014

Ser impecable con nuestra Palabra implica limpiar precogniciones, sentimientos y nuestra completa percepción de las cosas.

Utilizar nuestra palabra con pulcritud, darle poder, cargarla con Verdad, es todo un arte.

La Verdad que se habla con el Corazón nunca puede herir, porque no lleva consigo carga de juicios, consejos no pedidos, proyecciones personales o críticas. 

Para aprender a Hablar y usar con amor nuestra Palabra, primero hay que aprender a escuchar, con inocencia, sintiendo a quien nos habla, escuchando con todos los sentidos. ¿Cómo suena? ¿Cómo se mueve? ¿Qué gestos realiza? ¿Se siente incómod@ o cómod@?

Una vez que rendimos respeto a la Palabra del Otro, tenemos completo derecho de hacer respetar nuestra Palabra.

***

Siempre es correcto establecer límites sanos declarando en voz abierta lo que necesitamos, lo que nos hace sentir valoradas y respetadas. Siempre es correcto cuidar de nuestro espacio sagrado, utilizando la palabra como canal para que hable nuestra Guardiana interna, nuestra sabia.

Siempre es correcto decir "no" cuando queremos decirlo.

Siempre es correcto decir "basta" cuando sentimos hacerlo.

Siempre es correcto pedir lo que nos corresponde para equilibrar nuestras relaciones y nunca caer en la tentación de endeudarnos o endeudar al otro.

Siempre es correcto hacer saber nuestras necesidades y respetuosamente hacerlas valer.

Siempre es correcto cortar con una relación que ya no queremos más en nuestra vida, a través de la Palabra hablada desde el corazón.

Siempre es correcto hablar acerca de un malentendido para mirar los puntos de vista de todos los implicados, sacralizando el diálogo y volviendo a la honra de nuestra voz humana.

lunes, 21 de abril de 2014

Al principio era Dios. Él guardaba el libro de instrucciones del universo y establecía el lugar de cada individuo en el mundo. Todo estaba justificado en la divinidad y los poderes supranaturales. Después llegó la ciencia y se llevó a Dios por delante. El orden del mundo estaba justificado por la economía, la sociología, la antropología y el resto de disciplinas que justificaban el porqué de las cosas. La desigualdad, la injusticia, el abuso, se presentaban camufladas entre las leyes de la naturaleza.
Luego vinieron las máquinas y los algoritmos. La actividad del globo terráqueo se llevó a una nube eléctrica que partía el mundo en dos. Lo que se hacía aquí y lo que se hacía allí. En la tierra se desempeñaban los trabajos físicos y se producían los intercambios materiales. En el cielo artificial se establecía el precio de las cosas y la distribución de la riqueza mundial.
Miles de máquinas chupaban toneladas de electricidad para mantener y alimentar ese mundo paralelo donde se forjó el capitalismo de la información. Las matemáticas suplantaron a Dios y a las ciencias humanas.
Los modelos económicos se convirtieron en el estiércol que nutría una creencia planetaria de que la economía suponía el principio y el fin del mundo. Era lo que amamantaba y, a la vez, llenaba de pestilencia a esa nueva visión existencial. No había entidad espiritual capaz de competir con una fórmula embutida en decenas de cifras y letras.
Y ocurrió que la eficacia de las máquinas refinaron tanto los modelos económicos que los dotaron de vida propia. Su lógica y sus criterios se impusieron sobre los argumentos humanos y el hombre quedó como un elemento residual de la mecánica de los mercados.
La historia del hombre es la historia del intento de dominar a otros hombres. No siempre pudieron y por eso inventaron las máquinas. Los humanos dominaron la tecnología y crearon millones de aparatos que trabajaban para ellos. Tantos que la existencia ya no se entendía sin cientos de dispositivos alrededor. Tantos que un individuo sin gadgets era un cervatillo en un coto de caza.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Minicuento/Fusil

"Ese día, él despertó y decidió tomar otro camino para ir al trabajo, pero pronto se perdió y se halló en medio de una extraña calle, con imposibles edificios como salidos de un sueño. No se oía ningún ruido ni se veía ningún alma.
De repente, notó que a lo lejos alguien se acercaba. Resultó ser una bella joven que le sonreía. Él preguntó:-¿Sabe en dónde estamos?
-Estamos en un sueño, de eso estoy segura.
Él dijo-Pues estoy seguro de que yo no estoy soñando.
-Pues claro –dijo ella-, soy yo la que está soñando, y este es mi sueño.
Y entonces él se disolvió en la nada, porque ella despertó"

Rilke

“La muerte es grande./ Somos los suyos/ de riente boca./ Cuando nos creemos en el centro de la vida/ se atreve ella a llorar/ en nuestro centro”.